Odio a Chat GPT






Un amigo, con esa inocencia que hiere sin querer, me preguntó si yo escribía con ChatGPT.Yo le respondí que no, casi con la misma firmeza con la que uno defiende un recuerdo sagrado.

Le dije que ninguna máquina puede entender esta fiebre de estar vivo, este temblor que a veces es alegría y otras veces es un precipicio.

Las máquinas responden rápido; yo apenas si alcanzo a seguirle el pulso al mundo,

y aun así llevo una vida entera tratando de descifrarlo. Mientras hablaba, sentí que mis palabras se ordenaban demasiado,

como si estuviera escribiendo un ensayo para justificar mi respiración. Quizás no sé describir el caos de la existencia, pero estas frases nacen de mis propios abismos de esa red neuronal que no sabe para qué sirve la filosofíay aun así la necesita como quien necesita una luz mínima en un túnel largo.


Porque al final, lo que escribo lo que intento escribir no nace de cálculos, sino de la herida,del desorden hermoso de ser humano.


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