La guerra de las Galaxias.
Hoy se conmemora el Día de Star Wars (Star Wars Day), y quizás la memoria me lleve, como un Halcón Milenario oxidado, hasta aquellos viejos cines Aries y Tauro, donde vi por primera vez esa saga fundacional.
En aquel entonces, George Lucas era el dueño absoluto de un universo que parecía infinito, una galaxia lejana donde aún era posible soñar. Hoy, ese universo ha sido vendido como si se tratara de una mercancía huérfana: Disney la compró y la convirtió en un inmenso parque temático del capitalismo emocional, una máquina de merchandising para las nuevas generaciones.
La ilusión original ha sido desplazada por la lógica del mercado. Suele pasar. Pasa casi siempre.
Y hay detalles que resumen esa transformación: el sonido del respirador de Darth Vader, ese símbolo del miedo y la redención, está registrado en la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos.
Hasta la respiración se vuelve propiedad intelectual cuando el imperio ya no es el galáctico… sino el financiero.


Comentarios
Publicar un comentario