Dibujos desanimados.
Somos el retrato hablado de un país sin posibilidad de patria,
somos la sombra que cruza fronteras con los pies descalzos,
la parte mal vista en un paisaje de la Quinta Avenida,
un susurro en un idioma que aún no sabe pronunciar su dolor.
Traemos el polvo de los caminos en la piel,
el hambre envuelta en pañuelos de despedida,
los ojos grandes como lunas llenas de preguntas,
el corazón pequeño, apretado por la nostalgia.
Nos dijeron que el norte era un sueño,
pero aquí solo somos figuras borrosas en el espejo,
manos que recogen lo que otros dejan caer,
brazos que construyen sin permiso de existir.
¿Dónde está el hogar cuando la tierra no nos nombra?
¿Dónde está la infancia cuando la prisa la devora?
Solo queremos un rincón donde la noche no nos esconda,
donde el miedo no nos obligue a olvidar quiénes somos.
Un niño sin patria,
con los dibujos desanimados bajo la cama.


Grandioso 100%
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