Un pequeño corazón
Ver caer a King Kong del Empire State Building lo humaniza, crea para siempre un vínculo con su amada, King Kong es una especie de monstruo inverso, un ser frágil que se derrumba cuando una mujer ablanda su ferocidad y la sangre palpita como una brújula loca por su cuerpo inconcebible, es la constatación de que el amor nos hace renunciar a nosotros mismos, nos convierte en infelices esclavos de un deseo ciego y, finalmente, nos arroja al vacío sin miramientos, como muñecos a los que un dueño irresponsable ha despojado de cualquier afecto o consideración. No sabremos si habrá consúelo cuando el mono abandone su cárcel de carne y de deseo, pero como palpita un corazón pequeño es un cuerpo de gigante.


Comentarios
Publicar un comentario