Rayuela

Aveces tengo ese delirio topográfico de encontrarle formas a las cosas, como si de señales se tratase, lo primero que pensé fue en aquella maravillosa novela de Julio Cortázar “Rayuela” la primera vez que la leí entendí que no era un libro lineal, y que podías practicar ese ejercicio imaginativo de poder saltar del capítulo primero al cuarto, como ese juego de niños donde te quedas parados en un solo pie, sostenido con la pura inercia, Hubo un momento en que me dije no volvería a leerla nunca. No pude cumplir mi promesa, con los años descubrí que estaba adorablemente ensamblada y escrita de otra forma, Cortazar era un mago en su relatos, en los libros hay una hermosa manera de perderse a voluntad propia, y andar, hasta que de pronto no sabes hasta donde has llegado, sería sumamente triste llegar a tener la edad donde entendamos que las reglas del juego son absurdas, es mejor seguir perdido y saltando con un solo pie sostenido por la más hermosas aventuras que me persiguen todos los días de mi vida.


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