Museo de la inocencia.

No se cuantas veces he admirado esa fotografía entre ese cementerio de chatarra, de tantas cosas que no podría contar donde nada funciona, solo un pequeño televisor donde la realidad es lo fabulado dentro de la pantalla, donde una pequeña oveja es la representación más sencilla de la belleza, quizás la niñez sea un museo infinito, donde guarde la memoria cartesiana de todas las cosas.








Comentarios

Entradas populares