Ventanas del tiempo









Siempre guardo un viejo pirata de metal que me regalaron de niño, unas fotografías borrosas por el tiempo, unos cuantos discos y una indescifrable melancolía, siempre pienso que esas cosas son las que me salvaran de cualquier naufragio, son esos hilos invisibles los que me sostienen, uno siempre hecha en falta la tierra donde creció, el lugar donde jugo, la edad de siempre como bien lo decía Gabriela mistral aunque se vive bien en el anhelo, en la utopia, todas las noches sueño que subo a un tren que regresa a Tegucigalpa, y siempre despierto con la triste evidencia que ese tren se ha descarrilado en mi alma, por eso guardo un inventario de prodigios, el tiempo y su contrato maravilloso siempre sera una trampa dulcísima, por eso todo lo escrito es una deuda en esta indefinida realidad para ordenar la vida de otro modo, no perderse en la evidencia estable de cosas tangibles, practico siempre el ejercicio de un niño que imagina mundos posibles y como un eterno retorno regreso a este hermoso poema de Jaime Gil de Biedma

No volveré a ser joven

Que la vida iba en serio
uno empieza a comprender mas tarde
como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
pero a pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.




         


Comentarios

  1. Es como cuando se cumple otro año, te das cuenta que ya no eres un joven y te preguntas “que has hecho con tu vida y donde se te han ido todos esos años.” Cuando somos jóvenes creemos que la vida es para siempre y no nos percatamos del paso del tiempo. Pero una vez que dejamos de fantasear ya es muy tarde y el tiempo no regresa. Con el paso del tiempo se crece y viene la madurez. La alegría y las ilusiones se empiezan a perder y pensamientos acerca la vejez y la muerte nos empiezan a invadir. Pero, no solo reflexiones acerca la vejez y la muerte como lo dice el poema, también tenemos reflexiones de lo que no hicimos en nuestra juventud en especial de eso que nos hiciera plenos, como el bohemio! Y volteamos nuestra mirada al pasado, al reencuentro de nuestras memorias, al pasado feliz y melancólico de la niñez, a el mundo perfecto del cual quizás nunca hubiésemos querido salir y en el cual hubiésemos querido permanecer niños por la eternidad como en el famoso cuento de Peter Pan.

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