Delirio


Hay días que me levanto de la cama, desayuno y pienso ¿quien seré hoy en realidad? quizás me ponga un traje oscuro y me convierta en Kafka caminando en una calle cualquiera de Praga, o imagine que tomo una guitarra para subirme a un Greyhound plateado para cantarles a los desesperados siendo Bob Dylan, pero hay una voz muy sutil que me dice ¡hay que ser un cronopio todo el tiempo! y me convierto en Julio Cortázar buscando todas las formas en lo más sencillo, subo al tren y pienso que soy Ana Karenina viajando de noche en tren de Moscú a San Petersburgo, de repente me viene la idea fiable de ser yo, porque terminamos decidiendo siempre por la realidad más estricta y menos inclinada y olvidamos el delirio de ser otros, salgo al mundo como los hombres que se amontonaban en la oficinas colgados de sus corbatas buscando formas iguales.



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