El restaurador de Trenes de Juguetes





El restaurador de trenes de juguete (Cuento)


El mejor oficio que vieron mis ojos fue el de un anciano que restauraba trenes de juguete. Amaba aquellas viejas piezas que, con nostalgia, unía cuidadosamente en su lugar.


Un día le pregunté:


—¿Por qué ama tanto este oficio?


Él me miró con tristeza y respondió:


—Mi hijo de seis años murió al caer de un tren. Por eso, cada vez que reparo una pieza de estos viejos juguetes, reparo mi vida en pequeños pedacitos.

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